Una planta visualmente sorprendente y geométricamente fractal

Archivado en Otros | Enlace permanente | 18.02.05 / 01:06:59


Desde luego que no soy un experto (por no decir directamente que soy un ignorante) en lo relativo a plantas, verduras u hortalizas, y que de gastronomía, justito.
Tal vez no sea tan raro, y esté más o menos extendido, pero estos días yo he visto por primera vez un "romanescu", y el impacto visual ha sido tremendo.


Dice la entrada correspondiente de la Wikipedia en castellano:
El romanescu (Brassica oleracea), de la familia de las Brassicáceas es un híbrido de brócoli y coliflor. Está clasificado dentro del grupo cultivar Italica.

Como todas las especies de esta familia, es rico en vitamina C, fibra soluble y carotenos. Se suele consumir cocido o al vapor aunque también se suele utilizar como verdura cruda.

Las fotos que he colocado arriba no permiten verlo en todo su detalle. Se puede apreciar mejor en las siguientes imágenes a mayor resolución: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, aunque lo recomendable es coger uno con la mano, mirarlo desde todas las posiciones disfrutando de su fantástica simetría e intentar acercarse a los distintos niveles de complejidad sumergiéndose en el detalle de su perfecta autosimilitud.
De lo gozoso de su contemplación da fé los ejemplos que he enlazado en el párrafo anterior, muchos de los cuales no sirven sino de muestra de las habilidades fotográficas de su autor y/o su equipo fotográfico.
Pero claro, este disfrute estético no sería el mismo sin la matemática fractal. Es el ejemplo más claro de objeto fractal que me he encontrado, una especie de copo de nieve de Koch llevado a las 3 dimensiones (bueno, esto sería discutible, de hecho los fractales toman su nombre de su dimensión no entera). Los triangulos de la construcción del matemático sueco se convierten en conos, del plano pasamos al espacio, le agregamos una simetría en espiral para complicarlo un poquito y, lo más interesante, de la abstracción del objeto matemático en papel pasamos a la concrección del objeto del mundo físico.
Llevo varias semanas a punto de pasar por la biblioteca (he leído críticas no muy positivas, argumentando que es mejor científico que divulgador, lo que me echa un poco para atrás a la hora de comprar y me inclina al préstamo) a coger uno de los libros de Benoit Mandelbrot sobre fractales, objetos por los que siempre me he sentido atraido, aunque por diversas cuestiones lo he ido retrasando. Pero, la visualización de esta planta ha incrementado el deseo por razones obvias.

Eso sí, al menos para mi gusto, el olor es horrible (al sabor no he llegado, ni ganas que tengo).