Azul y Ceniza

Lo que primero que destaca de
"Azul y ceniza" es, evidentemente, su tamaño: 42 centímetros de altura.
A continuación, tras hojearlo, las fantásticas planchas de Pere Joan te saltan a los ojos y esas imágenes oníricas, de formas blandas, te capturan llenando al mismo tiempo tu mente y todos y cada uno de los muchos centímetros cuadrados que se abren ante ti, y tu vista los recorre de arriba a abajo y de derecha a izquierda. El tamaño está justificado dados los resultados gráficos conseguidos.
Por último, lamentablemente, el precio te echa para atrás (al menos en mi caso) y la duda de si toda esa exhuberancia visual será suficiente para la inversión que supone, te hace dejarlo de lado.
Sin embargo, meses después, y tras leer comentarios muy positivos, decidí hacerme con ella. Del aspecto gráfico ya queda clara mi sumisión tras las líneas anteriores. Del aspecto narrativo, decir que el álbum está muy bien llevado, pese a las dificultades planteadas: las distintas etapas del viaje del escritor, protagonista del
cómic, donde le serán narradas historias que pretende utilizar para su propio libro, al tiempo que todo se entremezcla con sus propias ensoñaciones, completamente oníricas y surrealistas (valga la redundancia). Creo que es de destacar lo bien resueltos que están los relatos en tercera persona, y perfectamente ilustrados, de las andanzas vitales de algunas personalidades, que constituyen el esqueleto del álbum.
Pero en el fondo, al menos desde mi punto de vista, no llega a encajar todo a la perfección. Después de la concatenación de historias de ideales y sacrificios, acompañadas por la siempre estimulante y evocadora pluma de Pere Joan, noto algo a faltar, algo que lo haga redondo, que le dé un poco más de consistencia a la obra en su globalidad.