Jimmy Corrigan, el chico más "esperado" del mundo

Archivado en Comics | Enlace permanente | 30.03.04 / 16:27:14


Estos últimos días me he releído el Jimmy Corrigan, the smartest kid on earth. Tal vez, con la elección de estas fechas para la primera relectura (casi 4 años después de adquirirlo), a semanas de su esperadísima edición en castellano, intentaba quitarme de la mente la tentación de comprarmelo y leerlo en mi lengua, pero me parece que he conseguido el efecto contrario.

En un post anterior (ver Ware y Corrigan, Joyce y Ulises, de 15 de diciembre de 2.003) ya me encargaba de dejar bastante claro lo que opinaba de esta novela gráfica:

Mi impresión es que no hay ninguna obra tan innovadora y distinta en muchísimos años (pero al mismo tiempo utilizando recursos aparentemente clásicos, sin forzar el medio con extraños experimentos vacios de contenido); pero, lo que es más importante es que la innovación no es el fin sino el medio para llevarnos a una obra que ofrece un nivel de calidad equivalente: de lo mejor de los últimos años (aquí me cuesta más decir "el" mejor, aunque no lo descarto e incluso me parece la hipótesis más probable).

Sin embargo, tras leerlo de nuevo, compruebo que no lo tenía tan fresco en la memoria como creía, tal vez confudiendo estilos/planchas del Jimmy Corrigan y de otros números del Acme Novelty Library.
La apariencia externa de la obra es aún mucho más fría, más comedida de lo que recordaba; todo parece calculado al milímetro, una sucesión gigantesca de pequeñas viñetas cuadradas, dividiendo la plancha de forma regular, colores planos, trazos y bordes de las figuras rectilíneos y nada "orgánicos", ausencia de perspectiva o perspectivas muy simples, ...

Sin embargo, y aunque parezca contradictorio hasta que no se ha leído, con esas premisas Ware consigue una obra de una expresividad infinita. La estructura formal no está ahí para exhibición de las (muchas) habilidades del autor, sino para la comunicación de una historia y unos sentimientos (con alguna relación con la propia biografía de Chris Ware).
Y, para ponerlo más difícil, los personajes principales son seres bastantes asociales y con graves problemas comunicativos; los personajes secundarios, hacen el papel asignado de comparsa y mantienen su rostro oculto a lo largo de los centenares de páginas del comic.
Y, aún así, es un torrente de emociones los que surgen de cada una de las planchas: eso sí, con esas bases, no podía salir nada más que una obra triste, desazonadora hasta decir basta, una sucesión de fracasos afectivos y sin esperanza de mejora.

Lo que yo espero es que finalmente la edición de Planeta sea tan buena como la que yo tengo de Pantheon Books, y que quienes se acerquen por primera vez a la obra de Ware lo disfruten.