Software comercial, Open Source y traducciones
Hace unos meses escribí un
post titulado
Open source y países subdesarrollados en que destacaba que el
software libre se convertía en casi la única alternativa en los países subdesarrollados y en vías de desarrollo dada la relación existente entre la renta per cápita y el precio de las licencias de los productos comerciales. También reseñaba, que en dichos países, la posibilidad de acceder a una formación de calidad en TI era mínima, y que el estudio del fuente de los productos
open source podía ser una buena alternativa.
El artículo
Open source's local heroes (The Economist) plantea otra gran ventaja que ofrece el
software libre a los países menos desarrollados: la posibilidad de obtener traducciones y versiones locales de los programas.
La traducción es un proceso lento y caro para las compañías de desarrollo de
software, lo que lleva a que sólo lo lleven a cabo en los casos en que les va a proporcionar una rentabilidad segura; esto elimina a los idiomas de las naciones más pobres, por no hablar de los dialectos de estas (por ejemplo, los 18 idiomas oficiales de India con más de 1.000 dialectos locales).
Sin embargo, esa necesidad de rentabilidad no existe en el caso del
Open Source, donde ya sea por medio de proyectos dirigidos por las respectivas administraciones públicas o por grupos de desarrolladores coordinados mediante
internet se están realizando múltiples traducciones.
Así, por ejemplo, la última versión de
Microsoft Office está disponible en 20 idiomas; la gratuita
Open Office, en 31 y 44 más en proceso.
Windows XP está traducido a 33 idiomas;
KDE, el interfaz de usuario para
Linux está en 42 idiomas y 46 más en proceso.