El principie quiere asistir al parto del "Estatut"
Me encuentro lo siguiente navegando por el
elpais.es (sección
nacional, la noticia enlazada es
esta):

¿El príncipe quiere asistir al parto del
"Estatut"? ¿lo del calificar como
parto al
"Estatut" ha sido idea del príncipe o de
El país? ¿Qué se entiende por asistir al parto, ir a las sesiones del Congreso?
Bueno, bromas aparte, supongo (digo supongo, porque no tengo la versión impresa delante) que la explicación es muy sencilla: esta noticia iría en una página de la versión impresa del diario que, aludiendo a las declaraciones en la recepción de ayer, tendría como cintillo "La reforma del Estatuto catalán". Esta noticia, aunque ubicada dentro de dicha recepción, se refiere, evidentemente, a otro
parto, pero en la versión digital se pierde el contexto y deja un resultado, como mínimo, curioso.
El grito: muertos (y vivos) de tercera... y de cuarta (2)
Leo hoy en el
editorial del diario
"La verdad" lo siguiente:
El azote de las fuerzas de la naturaleza se ha abatido simultáneamente sobre dos regiones del planeta [...] Hace escasas semanas, la tragedia causada por el huracán Katrina en varios Estados del Deep South norteamericano, y especialmente en la legendaria ciudad de Nueva Orleáns, atrajo poderosamente la atención de los medios de todo el mundo, que retransmitieron casi en directo la catástrofe, que apenas provocó sin embargo unos pocos centenares de víctimas. [...] Contrasta, una vez más, la intensidad mediática que mereció el desastre natural en el Primer Mundo, la atención que suscitó, el movimiento solidario que generó, con el tratamiento que reciben esas otras tragedias remotas, que parecen formar parte del paisaje exótico del Tercer Mundo, y que, aunque también merecen respuestas generosas de los países más desarrollados, con frecuencia se olvidan absolutamente antes de que se hayan materializado incluso las ayudas prometidas.
Pues sí, hay noticias y noticias. Y son los medios los que determinan el interés de la sociedad. Y es la sociedad la que determina el foco de los medios.
Y todo esto (de lo que he hablado
otras veces) me lleva a reflexionar acerca de todas las noticias aparecidas estos días en relación con la inmigración.
Problema que existe todos los días, y por el que no nos preocupamos, hasta que no aparece lo suficientemente focalizado (unos pocos kilómetros de frontera) para permitir tener cámaras allí de forma permanente. Y no sólo eso, sino que las imágenes que nos ofrecen son suficientemente
"espectaculares" para abrir telediarios y ser portada de la prensa.
La reacción de sociedad, medios y políticos es inmediata: hay que tomar medidas, aumentar las vallas, reclamar la actuación del vecino. Lo que sea, con tal de que el problema no pase de nuestra frontera. Ya hemos tenido nuestra dosis de noticias, no queremos más, ocultemos el problema tras un muro de espino.
Pues bien, parece que, momentaneamente, eso ya ha pasado en parte: el problema ahora está ahora al otro lado de la verja. Pero, vaya, ahora también hay allí cámaras, y tampoco nos gusta lo que vemos. De nuevo hay que reaccionar: exijimos un trato humanitario, queremos observadores internacionales.
Vaya, parece que algo se consigue: las siguientes imágenes son subsaharianos en aviones en dirección a sus paises de origen. Esta ya nos gusta más, ¡al fin la civilización!.
Pero, ¿y ahora? las imágenes ya se han alejado de nuestras pantallas... ¿O se trasladarán los reporteros y cámaras a recorrer África y a narrarnos la pobreza y hambruna perpetua y global? Me temo que no, la noticia acabó. Eso ya no nos afecta, queda demasiado lejos. Además, no es tan noticiable, no es lo mismo la imagen del caso individual del inmigrante frustrado, esposado, mirando atemorizado a través de la ventanilla de una autobús, que una masa indeferenciada de individuos condenados, algo tan abstracto como un continente completo.
Nota 1: antes de que alguien lo diga, lo hago yo, sí puede que todo lo anterior sea excesivamente demagógico, fácil de decir.
Nota 2: lean a Kapuscinksi.
Oyendo a Max

Escucho el miércoles de la semana pasada a Max. Una charla de unas dos horas en la que el autor va desgranando su carrera como historietista, desde sus comienzos a final de la década de los 70, en el inicio de
"El Víbora", hasta su actual Bardín.
Un charla-río, casi como una entrevista de la extinta
"U", pero sin entrevistador. Apoyado por planchas de sus obras que se iban proyectando de forma cronológica, asistimos a cómo el autor nos va contando su evolución (sin obviar, por ejemplo, las nada ocultas influencias [Crumb, Chaland,
Ever Meulen o C. Ware] o los cambios en las herramientas [rotring, plumilla, pincel, ordenador]) y la del entorno, el mundo editorial y el mercado en que se mueve.
Además de este repaso por su cuarto de siglo pintando viñetas, sus tareas como editor, ilustrador o sus trabajos de animación tienen también su hueco en la charla.
Especialmente apabullante es el momento dedicado a su trabajo como ilustrador: ver una ilustración detrás de otra, proyectadas a gran formato, era espectacular. Además, la técnica y el buen hacer alcanzados en los últimos años son envidiables.
Hasta aquí un somero resumen de lo contado. El resto, los detalles y los datos, las anécdotas y los comentarios, no tendría sentido reproducirlos aquí: la charla hay que oírla, porque merece la pena, y una crónica no puede sustituirla.
La obra de Max es casi imprescindible, pero escucharle hablar sobre ella, no está muy por debajo de este nivel.
Y, por último, el que esto escribe se llevó de la charla, además de esta, un bonito dibujo del gigante blanco (el del
"Monólogo y alucinación…"). ¡Ea, a pasar envidia! (a ver si la escaneo y la cuelgo aquí).
Periodismo comparado
Una de las bitácoras más interesantes que leo actualmente es
"Se nos vé el plumero. Noticias (y no noticias) comparadas", escrito por el periodista José Antonio Martínez Soler.
Las noticias en unos y otros medios, frente a frente.
Escritura
Nada me descansa tanto a mí como la lectura, porque quien lee soy yo mismo mientras que cuando escribo utilizo máscaras.
[...]
Me encuentro en una encrucijada totalmente desconocida por mí y me paso el día divagando sobre si seguiré o no escribiendo, siempre con el convencimiento de que, en cualquier caso, debo entrar en una aventura radical y muy valiente si deseo dedicar los dos o tres próximos años a un nuevo -en el sentido literal de la palabra- libro.
Dos fragmentos del
encuentro digital de Enrique Vila-Matas, hoy en el
web del mundo.
Por cierto, la cita de la entrada de
26 de agosto, también era de Vila-Matas, extraida de un artículo recopilado en el volumen
"Desde la ciudad nerviosa".