Una al día
"Una al día" (
http://www.unaaldia.net) es una más que interesante bitácora. Sus autores seleccionan y publican (sin agregar ni comentar nada, dejando hablar a los originales) cada día una imagen o cita: pinturas, párrafos, ilustraciones, sentencias, fotografías, frases en medios, etc...
Una muestra, en resumen, de aquello que les gusta o sorprende.
Además, están abiertos a que los lectores sugieran contenidos (de hecho, han publicado una propuesta mía, un grabado de Kawase Hasui).
Portadas (cuatro): Al morir don Quijote

Aún no sé si será el siguiente, pero
"Al morir don Quijote" de Andrés Trapiello está en la cima de la pila de libros pendientes de lectura (bueno, realmente no es así, la pila ya es tan alta que está organizada en tres columnas, aprovechando el ancho de la mesita; este es la cima de la columna de la izquierda).
Y desde esta ubicación privilegiada, sin ningún otro volumen que le estorbe su visión, la chica de la portada me mira con picaruela sonrisa, asomada a su ventana, espectadora desde dentro, dejando de forma despreocupada pasar el tiempo (un tiempo detenido para siempre para ella, ya sea en el instante puntual de la pintura, ya sea en el intervalo limitado de la novela), segura en su posición.
Atraido por su sonrisa, busco en las solapas hasta dar con el origen de la imagen:
"Dos mujeres en la ventana" de Murillo.
"¡Vaya! ¡Aquí falta una!", me digo, y me lanzo a su búsqueda, en pos de la segunda mujer.
La encuentro. También sonrie pero, evidentemente, la atracción no es la misma. Oculta parcialmente su rostro, y la lozanía de su acompañante hace ya tiempo que la abandonó.
Algo similar debió de pensar el diseñador del volumen al dejarla fuera.
Baños
De la casa de baños de
"El viaje de Chihiro" (Hayao Miyazaki) a los baños de Luba en
"Palomar" (Beto Hernández).
Dos medios de expresión y dos culturas. Pero, dos fantásticas decisiones para una tarde de un día festivo.
50 años de Humbert Humbert
Tendría ahora 62 años, y quizá una nieta de 12, a la que habrían puesto otro nombre para alejar de ella el morbo famoso.
Eduardo Haro, hablando de
Lolita, ese personaje de ficción cuyo nombre se ha incorporado al lenguaje (
"Mujer adolescente, atractiva y seductora", dice la RAE).
La presencia en los medios estos días de la novela es continua (ilustrada por imágenes de la película de Kubrick), debido la celebración de los 50 años de su primera edición, fechada para el jueves (al menos eso dice
"El país", aunque en otros medios no lo dejan tan claro).
Se me hace un poco extraño la conmemoración del aniversario de una novela. Primero, por el propio hecho del aniversario en sí (aunque si se hace con el
Quijote, por qué no con
Lolita). Pero, además, ¿por qué fechar dicha celebración el día exacto de su publicación? ¿no es darle excesiva prioridad al aspecto comercial de la escritura (y más en un caso como este, en que a Nabokov le costó bastante verla publicada)? Puestos a marcar un día en el calendario, ¿por qué no el de la primera idea del autor, el fin de la escritura de la primera versión, el fin de la correción o el envío al editor? Aunque, bien visto, puede que no sea una mala fecha, pues marca el momento desde el que está a disposición del lector.
Supongo que parecerá tópico, dada la cantidad de información en los medios y mensajes en bitácoras aparecidos estos días, pero aquí está el mio. Supongo que también parecerá muy tópico el incluir las primeras líneas del libro, e incluso hacerlo tanto en la versión original como en la traducida. E, incluso, se me podrá achacar que ya lo hice unos
meses atrás, cuando terminé la última relectura. Pero también están aquí ambos fragmentos:
Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Mi pecado, mi alma. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita
Lolita, light of my life, fire of my loins. My sin, my soul. Lo-lee-ta: the tip of the tongue taking a trip of three steps down the palate to tap, at three, on the teeth. Lo. Lee. Ta.
She was Lo, plain Lo, in the morning, standing four feet ten in one sock. She was Lola in slacks. She was Dolly at school. She was Dolores on the dotted line. But in my arms she was always Lolita.
Decía que todo es excesivamente tópico (para salir un poco de la norma, en el título del mensaje he evitado el omnipresente
Lolita, dando el cambiazo por
Humbert Humbert), pero es difícil resistirse a hablar de una de mis novelas preferidas. De la que me espera, desde hace unos meses, el original inglés (en una versión anotada) entre la pila de libros pendientes; aunque impone bastante el acercarse a los juegos linguísticos del autor ruso sin la ayuda de la traducción.
Y, tras todo este ruido mediático, ¿cuantos de los lectores de periódicos o de espectadores de
telediarios conocen la novela? ¿cuantos la han leído o cuantos la leerán?
Supongo que pocos, pero sean los que sean, ¡bienvenidos al club!
Llueve

No puedo evitar la tentación y, aunque sea sólo por un día, me lanzo a imitar a
N al utilizar la bitácora para hablar del clima.
Y es que hoy llueve, lo que es toda una novedad por aquí.
Realmente, no es el primer día en que lo hace durante la última semana, pero sí es ahora cuando cae con cierta fuerza, cuando ser convierte en un espectáculo sensitivo: la luz que lo va cambiando todo poco a poco, anunciando lo que se nos viene encima, el ruido de las gotas golpeando ritmicamente sobre la metálica barandilla y la metálica chimenea de la caldera, la visión del agua cayendo, el comportamiento de la gente, sorprendida con trajes veraniegos y chanclas mientras tomaba el aperitivo en una terraza, corriendo o resguardándose bajo toldos y salientes.
Y no soy el único, un barrido visual por los balcones y ventanas de los pisos de enfrente me muestra que la atracción por la lluvia, con su casi-novedad y su espectaculo, es compartida. Gente de pie, tras el cristal protector, aparentemente con la mirada abstraida, dirigida a ningún sitio...
Ilustración: "La plaza de Europa en París, tiempo de lluvia", 1877 (Gustave Caillebotte).
Ser y no ser quien se es
"Ser y no ser quien se es", un interesante texto de
Javier Marías, hasta ahora inédito en castellano.