Busca las diferencias (parecidos razonables)

Archivado en Navegación | Enlace permanente | 22.06.05 / 10:17:27




The smartest cartoonist on Earth

Archivado en Comics | Enlace permanente | 22.06.05 / 00:19:51


Primera visita a una librería especializada en comics después del saló y, pese a los varios cientos de novedades publicadas (muchas de ellas más que apetecibles), la compra que se encuentra en la bolsa con la que salgo de allí no es un comic, sino un libro teórico (bueno, más bien un librito, de los de la colección Sinpalabras): "Chris Ware (La secuencia circular)" de Ana Merino.
No es lo más normal está elección, esta meta-lectura, pero el poder de atracción de Chris Ware es grande, aunque no sea mediante una obra suya sino mediante un estudio sobre la misma. Además, aquí el pequeño formato de los libros de sins entido encaja perfectamente con el exquisito y casi enfermizo diseño del autor afincado en Chicago, y hace aumentar el atractivo.
Y sí, he disfrutado muchísimo la lectura del libro de Ana Merino. Parte, no cabe duda, lo puedo atribuir al simple hecho de leer sobre Ware, y más cuando la autora lo conoce personalmente, pero tampoco puedo obviar que me ha gustado mucho el libro en sí, por la selección de lo contado, por la forma de hacerlo.
La obra de Chris Ware está llena de instantes múltiples que crecen en cada viñeta. La viñeta es como la llave que abría mil puertas en los versos del poeta chileno Vicente Huidobro. Sin saberlo, Ware sigue las pautas creativas del Arte Poética de Huidobro que en 1916 nos recordaba que todo poeta era un pequeño dios. Ware crea todo lo que ven sus ojos y los lectores que descubren sus viñetas quedan con el alma temblando. Al igual que Huidobro sugería, Ware inventa mundos nuevos y cuida sus palabras, que son trazos de lápiz y de tinta, que son letras diminutas, líneas paralelas o pequeños círculos. El adjetivo que a veces mata en un verso, también puede quebrar una línea, una viñeta, deshacer el ritmo de la página.
He visto florecer la tristeza en las viñetas de Chris como si fuese la rosa que debería florecerle a los poetas. Ware se hermana con los poetas y se convierte en el dios de todos los instantes que habitan en su mesa de dibujo, y desde ese abismo, se compromete a hacer florecer todo lo que anida en su cabeza.

Nota: El título de este mensaje es el título de una de los artículos citados en la bibliografía, de Daniel K. Raeburn (que, por cierto, tiene también publicado un libro sobre C. Ware).

La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy

Archivado en Libros | Enlace permanente | 19.06.05 / 23:43:38


Durante las últimas semanas no he comentado por aquí ninguna de mis lecturas; bien es verdad, que se podría pensar a que apenas si he escrito en la bitácora en este periodo. Pero en cualquier caso, mis últimas semanas han estado ocupadas casi en su totalidad en un único volumen, en la relectura de "La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy" de Laurence Sterne.
He encontrado el siguiente texto de Dietrich Schwanitz (extraido de "La cultura") que se ajusta bastante bien a lo que podría decir yo de esta alocada, al tiempo que genial, novela:
[...] una de esas novelas que constituye por sí misma un cosmos y un compendio de la cultura de su época, pero que sólo puede leerse en vacaciones, cuando uno tiene la sensación de disponer de muchísimo tiempo para la lectura y le apetece interrumpirla en cualquier momento con una comida o un baño: "Tristram Shandy" (1760-1767) de Laurence Sterne (1713-1768). El tema de esta novela es precisamente la interrupción. Su mismo protagonista es fruto de un coitus interruptus. En ella cada historia queda interrumpida por la narración de la historia y cada acción por la planificación de la acción. Lo mismo le ocurre a la propia novela, que relata la vida de su narrador, Tristram Shandy, y por lo tanto es una autobiografía ficticia. Para explicar cada uno de los episodios, el narrador se ve obligado a remontarse a una historia anterior, con lo que la narración, en vez de avanzar, acaba siempre retrocediento. En todo un año, el narrador sólo consigue llegar hasta el día de su nacimiento.
[...] El libro esta lleno de una erudicción estrafalaria y rebosa de alusiones obscenas, que ilustran la convicción de Sterne de que no puede haber una comunicación absolutamente libre de ambigüedad.
[...] En resumen, "Tristram Shandy" es una de las novelas más extrañas, inteligentes e ingeniosas que jamás se hayan escrito. Para leerla, hace falta tener una sola cosa: tiempo.

Yo, ni la he leído en vacaciones ni he dispuesto de mucho tiempo, por lo que me ha llevado como mes y medio; eso sí, mes y medio de sonrisa continua.

Visions of Japan

Archivado en Otros | Enlace permanente | 19.06.05 / 23:43:12


En varios de los mensajes anteriores (1, 2, 3 y 4) he hablado de los ukiyo-e, los grabados japoneses del periodo Edo (siglos XVII a XIX).
También escribí un mensaje sobre Kawase Hasui, que es posiblemente el artista más famoso del siglo XX en el ámbito del grabado japonés. Mi conocimiento sobre dicho ilustrador era escaso, reducido al aspecto visual, la contemplación de las reproducciones que pude encontrar en la web. Hasta hace unos días, en que recibí, vía Amazon, el volumen "Visions of Japan" dedicado a la obra de Hasui.

A comienzos del siglo XX se produce una revitalización del grabado en Japón, tanto por la demanda en el propio país nipón como por el interés surgido en los paises occidentales. Bajo estas circunstancias, surgieron dos corrientes, Sosaku-hanga, innovadora, y Shin-hanga, que mantenía los criterios tradicionales del ukiyo-e, desde la división del trabajo entre artistas, grabadores y editores, pasando por la temática y estética.
Kawase Hasui era un artista adscrito a la segunda de estas corrientes. Sus grabados muestran diversos paisajes japoneses, donde la naturaleza sólo deja lugar a lugares tradicionales o asociados a la cultura y religión nipona, donde la calma y la calma apenas se ven rotas por algún tranquilo paseante, o por la presencia del clima, con la nieve o la lluvia poniendo el punto efímero de lo retratado.

Ilustración: Templo Chuzenji en Utagahama.
Nota: se puede encontrar amplia información sobre Kawase Hasui y una extensísima galería de su obra aquí.

Lucian Freud

Archivado en Otros | Enlace permanente | 11.06.05 / 00:38:30



Dedica, con motivo de la exposición que se inagura hoy en Venecia, "El País" una página a Lucian Freud. Acompañan al texto la reproducción de dos de sus lienzos. Su poder de atracción, pese a la impresión en blanco y negro propia de la prensa, es enorme; me digo que tengo que colgar alguna pintura aquí, eso es lo básico, ya buscaré alguna excusa, ya improvisaré algún texto.
Sin embargo, cuando me dispongo a ponerme a ello, me doy cuenta de que apenas sé nada de él, sólo me suenan sus pinturas más famosas. Pero no me dejo vencer por esto y prosigo con mi idea. Me siento llamado, cual Ulises por el canto de las sirenas, por el desasosiego que muestran los cuerpos desnudos pintados por Freud, compensados por una cierta naturalidad, ya que en el fondo no hay nada extraño, tal vez, tan sólo el peso del paso del tiempo, excesivamente presente, tal vez sólo una cierta extrañeza, no es el contexto esperado por el observador...
Escribe Enric González en "La poderosa expresión de Lucian Freud", el artículo reseñado de El País:
Lucian Freud (Berlín, 1922) se niega a pintar lo que ve. Su obsesión consiste en pintar lo que "es". Y acumula sobre el lienzo fangales de óleo durante meses, años a veces, hasta que de la tela emerge una vida auténtica. [...]
La obsesión por observar y comprender le provocaba terribles dolores de cabeza, le impedía trabajar sentado (desde hace cuatro décadas pinta de pie) y amargaba, como sigue amargando hoy, a sus modelos, a los que somete a jornadas de ocho horas diarias durante semanas o meses ininterrumpidos.
William Feaver, un inglés tímido y desgarbado, amigo del artista y director de la exposición del Correr, define a Freud como "un pintor de expresión poderosa que se concentra en la realidad, en lo que deberíamos ver, y no en lo que vemos". Freud se empeña en captar y plasmar lo más auténtico de sus modelos y el resultado son figuras de carne mórbida, tocadas por una luz pálida y delicada y contempladas desde perspectivas académicamente imposibles. Es el resultado de la exploración que inició a finales de los cincuenta, armado con drásticos pinceles de pelo de cerda que le permiten infinitos trazos gruesos e infinitas correcciones.

Ya voy avanzando con el texto; siempre me escapo copiando lo que dicen otros.
Sin embargo, esta vez, no paro aquí, ahora quiero seguir buscando, para saciar mi propia curiosidad, ya no con el objeto escribir algo. La búsqueda en google es el mejor punto de comienzo: como era de esperar, múltiples referencias, pero, para mi sorpresa, ninguna excesivamente útil (ni siquiera la entrada actual en la Wikipedia es muy extensa). Finalmente, accedo directamente al sitio web del Museo Thyssen y es donde encuentro la mejor biografía on-line.
[...]Desde los comienzos de su carrera como pintor sus obras han tenido siempre como tema central la figura humana. Freud se ha centrado principalmente en las personas de su entorno próximo, que con su ojo analítico representa con una intensidad y unas dotes psicológicas muy acusadas. En la década de 1950, el estilo un tanto rígido de sus comienzos dio paso a un lenguaje más suelto, de pincelada más gruesa, más informal. Esta evolución no supuso el inicio de un método de trabajo más rápido, ya que Freud siempre ha sido un pintor de ejecución lenta y meditada, que necesita alcanzar una relación de intimidad con las personas o los objetos representados. Freud valora ante todo el estudio psicológico, que une a un realismo crudo y a unas actitudes desinhibidas que en ocasiones se acercan a lo sórdido. En sus retratos no busca el parecido sino el reflejo de lo que representan sus personajes, e intenta encontrar la esencia de su personalidad[...]

Tampoco me decepciona la entrada en mi enciclopedia en papel (la costumbre de la omnipresencia del ordenador, ¿no debería haber empezado la búsqueda por aquí?):
Todos sus cuadros, a lo largo de su carrera, pueden considerarse como retratos en el sentido más amplio de la palabra, aunque en algunos casos se pudieran clasificar como naturalezas muertas. Freud utiliza como tema de sus pinturas, lo que más cercano tiene, "lo que estás pensando y mirando, el curso que toma tu vida" [...] Lucian Freud ocupa un lugar muy peculiar en el panorama del arte contemporáneo de las últimas décadas. En una época marcada mayoritariamente por el abandono de la pintura y la hegemonía de las prácticas no figurativas, Freud continúa pintando y representando, a través del cuerpo, las preocupaciones del hombre contemporaneo.

Y para cerrar la búsqueda, un vistazo a las librerías virtuales (no sería descartable hacerse con un libro dedicado a este hombre). En castellano no encuentro nada y en inglés tampoco mucho.
Me extraña (tanto la poca presencia bibliográfica como la poca presencia en internet). Posiblemente, para que sea estudiado en detalle, deberá de dejar de ser contemporaneo.

Larga pausa

Archivado en Otros | Enlace permanente | 06.06.05 / 00:13:56


Casi 3 semanas sin escribir ninguna entrada aquí.
No siendo buscado, en cierta forma lo echo de menos.
Decía que no ha sido una pausa decidida; tampoco ha venido dada por imperativos externos, ya sean logísticos (por ejemplo, el no tener acceso a internet) o temporales (falta de un momento para escribir, aunque desde luego no me han sobrado en los últimos días).
Simplemente no se me ha ocurrido nada que poner por aquí; a veces, me gustaría tener la aparente facilidad que tienen otros para poner entradas, aunque sea comentando cuestiones triviales, y hacerlo interesante sin tener que apoyarse en una noticia, una lectura, una imagen... que todo el valor esté en uno mismo, en la complicidad que logran establecer con el lector, y no en los apoyos externos.
Supongo que ultimamente he tenido la cabeza ocupada en otros pensamientos y cuando estos días me he podido encontrar con lo que en otros momentos hubiera sido la chispa que hubiera dado lugar a un mensaje de la bitácora, la he dejado pasar, no he sabido aprehenderla y adornarla con unas cuantas palabras con las que satisfacer a los lectores y, también, por qué no decirlo, al propio ego.
Podría decir, reutilizando un texto que parece que me persigue en los últimos días, que me fallan las asociaciones de ideas:
...ideas que en sí mismas no tienen ninguna relación llegan a quedar tan asociadas entre sí en las mentes de algunos hombres que resulta muy difícil separarlas; siempre van juntas, y en cuanto una se le presenta, en cualquier momento, al entendimiento, su asociada aparece al instante con ella; y si son más de dos las que van así unidas, entonces todo el grupo, siempre inseparable, se presenta unido.
[...] Se me perdonará que le dé un nombre tan áspero como el de "locura"... Esta potente combinación de ideas no aisladas por la naturaleza, la mente llévala a cabo voluntariamente o por azar; y por eso es muy diferente en diferentes hombres, según sus diversas inclinaciones, educación, intereses, etc...

John Locke en "Essay Concerning Human Understanding"

Decía que me fallan las asociaciones de ideas, que en cierta forma han sido parte importante de muchos de los mensajes: me he dado cuenta de que tengo que tener la bitácora en un nivel consciente de la mente para que esta avance, debo ir con la caña para pescar los textos, estos no vienen por sí sólos; hace falta, en cierta forma, un estado de ánimo predispuesto para la misma.

Hasta aquí el autor, y sus excusas y razones para el silencio. Pero saltamos la barrera y pasamos al lector. Porque, sin embargo, y para sorpresa mía, en estos días las visitas han seguido la curva ascendente de los últimos meses, incluso ha aumentando la pendiente (primera y segunda derivadas positivas, si se me permite la licencia), cuando la falta de escritura haría suponer, como mínimo, un estancamiento. A mitad del mes pasado, mayo, el acumulado de los visitantes en lo que se llevaba de 2.005 superó el total de visitantes de todo 2.004.
Unas visitas (no, no voy a hablar del número exacto), que se agradecen, pero que uno no deja de preguntarse si no se están convirtiendo en un freno para esto, una losa, que hacen que cada vez me cueste más escribir, que haya perdido parte de la espontaneidad, y que intente, mensaje tras mensaje, el más difícil todavía, el mensaje con que satisfacer a la parroquia.
¿No sería lo más adecuado cerrar esto y empezar de cero, en otro sitio, borrón y cuenta nueva? O, incluso, ¿cómo sería publicar una bitácora en mi equipo, sin colgarla en internet, sin lectores, salvo yo mismo?, ¿o volver a un diario de los de toda la vida, escrito a mano...?
No, no pienso hacerlo de momento (o si lo hago, sería de forma simultánea con esta), pero es difícil no tener en cuenta que te leen, y cada vez más gente.

Aparecía hace unos días, en una entrada de microsiervos, la siguiente cita:
Si escribes una anotación en tu weblog pensando en que eso es lo que querría ver alguna de las personas que te visitan… Es que no has entendido lo que es un weblog.
Rebecca Blood, "The Weblog Handbook"

Desde mi punto de vista, es más que dudosa esta frase, comenzando por el hecho de que no está claro "lo que es un weblog", ni que tenga que ser de esta o aquella manera, y terminando porque no tiene nada de malo el intentar adaptarte a un público. Aunque tal vez es que no haya entendido algo.

Bueno, estoy divagando mucho... no sé si realmente quería soltar estas ideas que tenía en la cabeza ultimamente, o simplemente han surgido en este mensaje, en que el objeto era decir que seguía, sin nada que contar, pero que seguía, esperando la asociación de ideas... Manténganse en sintonía.