dosmil cuatro

Había decidido que no, que este año no iba a haber lista, que es una costumbre demasiado tonta e implica hacer una selección y ordenación que no tiene mayor sentido (¿cómo comparar a Nabokov con Kapuscinski?, ¿como fiarme de mi memoria?, ¿primaré lo más cercano o sobre lo que he dejado más extensa constancia aquí?).
Pero, en parte llevado porque tenía esto abandonado unos cuantos días y es fácil escribir el mensaje-lista, en parte porque siempre da gusto revisar retrospectivamente el año (y ahora, con la bitácora, más, sobrevolar por lo escrito por uno) y en parte con la ilusa esperanza de que pueda ser de interés a alguien, voy a romper en el penúltimo día del año mi propósito.
Eso sí, lo que no voy a hacer es caer en la tentación de ordenar la lista, eso ya me parece rizar el rizo, la dejaré en orden alfabético y, ¿por qué no?, a diferencia del año pasado, dejare juntos
comics y libros.
Las fechas que aparecen entre llaves cuadradas son enlaces a algunos textos que escribí en su momento en los que aparece la obra en cuestión y/o su autor (en algunos de los casos, hay más mensajes acerca de los mismos, pero no he creido de interés listarlos aquí, si hago una lista/selección de lo ajeno por qué no voy a hacerla de lo propio).
Bitácoras y blogs
Hace algunas semanas que
dejaba pendiente el discutir acerca de la denominación de esto (bitácora,
blog o
weblog).
No lo había hecho hasta este momento y, hablando con precisión, tampoco es que lo vaya a hacer en este mensaje, sino que voy a aprovecharme del trabajo de otros, en concreto de Juan Cueto y su página que publica hoy en
EPS, que seguro que expresará mejor que yo unas ideas similares:
La palabra más citada en el planeta durante el 2004 también fue inglesa, pero esta vez tiene una espléndida traducción hispánica. Según los editores del Merriam-Webster, que por estas fechas proclama el término del año, esa palabra global fue "blog", que es abreviatura de "weblog" (contracción entre "web" y "log") [...] se calcula que para 2005 serán por los menos 10 millones de "cuadernos de bitácoras" que así, con esta bella castellanización y precisión, es como se llaman los "blogs" en nuestra lengua. "Bitácoras", también para abreviar.
En primer lugar, los cuadernos de bitácora son un espléndido término marinero, y en asuntos de la Red océana, como se sabe, el lenguaje de referencia procede de las viejas artes del cabotaje que tanto inspiran la prosa barroca de Rafael Sánchez Ferlosio, cuyo poderoso galeón sintáctico y mental siempre logra doblar airosamente el cabo de Hornos. Empezando por los internautas, que son una versión hipermoderna de aquellos argonautas griegos que a bordo del navío Argos fueron a Colcos a la conquista del vellocino de oro y continuando por las docenas de términos (desde navegar hasta surfear) pirateados al patrimonio de la mar por los tripulantes de la nave filibustera Internet. Es segundo lugar, los "blogs" son esos diarios personales del piloto que se guardan donde se guarda la aguja de marear, en la bitácora (derivado de "bitacle", del francés "habitacle") y en los que quedan registrados el rumbo, velocidad de crucero, los oleajes, las maniobras y todos los avatares y pensamientos, tantas veces íntimos, de los pilotos internautas: la exacta definición que da nuestro Diccionario de "cuadernos de bitácora". Y en tercer lugar, en fin, dado que en el ciberespacio se navega con bits y no con átomos, nada más lógico y feliz que bit-ácora para redondear tecnológicamente la palabra del año.
Pues sí, ya agrego yo, habiendo una palabra tan bonita y sonora, tan evocadora de mayores aventuras y tan ajustada a la semántica de lo queremos expresar, ¿por qué utilizar otra, tan seca y cortante, y tan ajena a la musicalidad de nuestra lengua como es
blog?
Eso sí, no quiero tirar la piedra y esconder la mano; basta acudir al histórico para encontrar múltiples apariciones de
weblog y
blog en mis anteriores textos (aunque también de bitácora). Tal vez la costumbre de la lectura de textos ingleses, la facilidad de uso del monosílabo, la escritura alternativa de las tres a fin de evitar repeticiones demasiado cercanas en el texto, la evidente comprensión y la facilidad de construir palabras derivadas (
blogear) han hecho que la use, aún prefiriendo la castellana.
Intentaré que no se vuelva a repetir, y cuentan con mi permiso para reñirme si no cumplo (aunque, ahora que lo pienso, ¿qué hago con el título?).
Editing

Casi siempre tiene algo de especial la lectura de un libro en primera persona, y más si este es autobiográfico; la cercanía y empatía hacen al lector implicarse de forma más directa.
Si, además, el autor/narrador/protagonista es un editor (desde fuera, una de las profesiones más bonitas) y el libro una biografía editorial, como en
"Editing", subtitulado como
"Arte de poner los puntos sobre las íes -y difundirlas", de Jacobo Muchnik, los anteriores puntos a favor se ven multiplicados.
Creo que cualquier lector habitual disfrutará con la rápida, amena e interesante lectura de este volumen (publicado por su hijo, Mario Muchnik, otro editor) y que nos muestra otra época en esto de sacar libros a la calle, donde no existía la concentración de grupos dominante ahora y se miraba algo más que la cuenta de resultados.
En todo caso, ya desde mis primeros días de escuela revisaba yo puntillosamente los borradores de mis deberes para asegurarme de que no se me escapaba ni una í sin su acento; mucho después descubrí que por ahí es por donde empieza el "editing". Pero aún antes de aquello ya me dedicaba a difundir como regadera todo lo que me había ocurrido, todo lo que había visto, lo que me habían contado... Ahora no puedo negar que ésas deben de haber sido mis primeras ediciones (orales, claro). [...]
Ya no me cabe duda, Víctor Seix no andaba desacertado. Yo tenía mi hilacha de editor desde mi nacimiento. Pero la verdad es que yo fuí el último en enterarme.
Lo que no ví (ni preví) fue mi destino de editor formal. En 1955 me atreví a presentarme públicamente como Jacobo Muchnik Editor -pero sólo porque no se me ocurría qué otra cosa podía hacer.
Y, sí, también es un punto a favor del libro (al menos para mí) esa musicalidad que subyace (aún en el lenguaje escrito) en el castellano, con sus giros y expresiones, de la Argentina.
Navidades según Google
El omnipresente y archiconocido logo de
google es la única nota ilustrada en el sobrio y funcional diseño del buscador. Sin embargo, como sabemos todos los que lo usamos con cierta frecuencia, ante determinadas fechas destacables el logotipo aparece modificado, con alguna ilustración sencilla y simpática, relativa al día en cuestión.
Hoy, por casualidad (pinchando en dicho logo) he llegado a diversas páginas en que se nos muestran estas imágenes y como conforman pequeñas historias secuenciales, siendo la ilustración diaria una pequeña viñeta dentro de una tira muda.

Son comunes las corresondientes a la navidad:
2004 (historia no finalizada en el momento de escribir esto),
2003 (contiene la ilustración de este mensaje),
2002 ó
2001.
Las flores de Edo

Ya
hablé algo aquí de la exposición de grabados japoneses que puede visitarse hasta principios de enero en Madrid, bajo el título
"Las flores de Edo".
Era difícil que dejara escapar la oportunidad de ir a verla, lo contrario hubiera sido una de esas cosas que uno se estaría recordando toda la vida. Pero, al mismo tiempo, surge la duda de si las espectativas se verán satisfechas, si la observación en directo de los
ukiyo-e será tan placentera como las reproducciones vistas en libros o consituirá una suerte de pequeña decepción.
Pues bien, este fin de semana tuve la fortuna de acudir. La expresión anterior ya deja a las claras mi impresión: es algo que requiere la experiencia única de la observación directa. Podría hablar de muchos aspectos, pero fue el color, de una fuerza y brillantez insultantes, lo que hace imposible cualquier comparación entre originales y reproducciones. Hubiera podido pasarme horas embobado, babeando, observando uno sólo de los kimonos que, con sus tonalidades y sus motivos, llenaban de color la lámina.
Resulta curioso, o tal vez no, sino lógico y natural, como un par de siglos después, la experiencia sensorial que se puede extraer de un pedazo de madera, trabajado con paciencia infinita y de unos pigmentos conseguidos con métodos completamente artesanales deja en mantilla los procedimientos, basados en la técnica, que no nos han hecho llegar sino un atisbo de los grabados (¿las sombras de la caverna de Platón?).
Mención aparte requiere el catálogo, primorosamente editado (y parece pedir la pronunciación de esta palabra separando las sílabas, PRI-MO-RO-SO, a fin de enfatizar la expresión) y de muy interesante lectura (al menos el fragmento que llevo). Tal vez algo mejorable la reproducción de las láminas a color, en que este aparece algo saturado (¿o es, tal vez, que frente al recuerdo de la reproducción de los grabados, una copia mecánica palidece?), cuestión sin embargo perdonable debido a la magnífica impresión global del volumen.
Ilustración: Utagawa Kunisada, Utagawa Hiroshige, Utagawa Yoshikazu, Toyohara Kunichika,
"Haru no akebono" [Amanecer de primavera].
Nota: Este es el mensaje 300 de esta bitácora. No tiene mayor importancia, sólo es un número redondo, algo que sucede debido a la notación decimal que usamos, pero no ocurriría en otra notación, por tanto, sin ninguna significación especial, pero uno de esos hechos que suelen destacarse; para que no se diga, ahí queda la referencia.
La genialidad fue renunciar
¿Genialidad? La genialidad fue renunciar. Me llenó de orgullo y aún me dura. Sabía que daba un salto al vacío -como que me costó más de un año de olvidada estrechez, casi quince meses de desocupación sin atenuantes ni reservas-, pero no me había detenido a medir el riesgo, para mí no había sido una cuestión de cálculo, no podía envanecerme de una victoria deportiva. Lo que me colmaba de satisfacción era lo contrario de una conquista: me regocijaba mi capacidad de fuga. Me había evadido de un encadenamiento que deslumbraba a los demás pero a mí me olía a traicionero.
Evasión, pues, pero con un verdadero botín. ¡No de dinero, no! Al fin y al cabo, de mis ricos sueldos no quedaba nada, se gastaban a alta velocidad y nunca nos alcanzaban. Como cuando eran suelditos. Pero de la Agencia Hansen me fui con otra clase de ganancia: el aplomo de un profesional hecho. En ese año dejé de ser aspirante. Había descubierto que, contra lo poco que yo sabía, Emilio Hansen sabía menos. Y que sus numerosos y poderosos clientes sabían aun menos que él. En resumen, sin que yo lo hubiese comprendido entonces, me había ido transformando de redactor en consejero. Consejero de mi patrón y consejero de sus clientes. He ahí donde estaba el secreto de su ininterrumpida generosidad.
Este fragmento, extraído de
"Editing", de Jacobo Muchnik (ya haré un comentario del mismo a lo largo de esta semana), simplemente tenía que ser copiado aquí (y más cuando se acerca el final del año, tan propicio para ciertas cosas).
Noticias y autoría, medios de comunicación y weblogs
Mucho se lleva hablando desde la aparición del fenómeno
weblog del papel de estos frente a los medios de comunicación, como referentes a la hora de informar de forma inmediata y directa, sin intermediarios. No es raro ver desde los púlpitos de evangelistas de las bitácoras frases pomposas como
"victoria de la blogosfera hispana" o asignarles un papel en la formación de opinión que, desde mi punto de vista, no tienen (debido, sobre todo, a la segmentación que permite la selección de los
blogs que uno lee, eligiendo aquellos en los que se siente más cómodo).
Sin embargo, de lo que yo quería hablar es de la influencia de los
blogs, no sobre la audiencia, sino sobre los medios clásicos (léase periódicos). De un tiempo a esta parte estoy notando una cierta (y perdón por el palabro)
"bitacorización" de las versiones digitales de algunos periódicos, en que referencian y copian (a veces, sin el menor pudor) noticias y enlaces aparecidos en otros medios.
En mi lector RSS hay varias fuentes de noticias tecnológicas (Wired, CNET, canal de tecnología de la BBC, etc...). Día tras otro me encuentro, con cierta frecuencia, que trás aparecer una noticia en uno de estos medios, unas horas después aparece una versión castellana en la sección de tecnología de un determinado diario de Madrid. A veces esto es normal, pues ambas versiones no provienen sino de una agencia de noticias o es una nota de prensa generada por una empresa del sector. Pero otras veces no, es un artículo trabajado y documentado por un periodista de los primeros medios citados, que es aprovechado (sin citar la fuente o citándola de forma muy ligera, casi inadvertida) en la versión digital del periódico español.
Esto, las reseñas y enlaces cruzados, es habitual en los
weblogs, incluso bien visto como generador de la red social que conforman, pero, ¿es adecuado en un medio tradicional? ¿No se le debe exigir más? ¿No se está bajando el nivel de exigencia de las versiones digitales de los medios frente a sus propias versiones impresas? ¿Tanto influye el medio? ¿La necesidad de generación continua y actualizada de noticias en
internet permite perdonar el rigor?
La respuesta, creo, para todas las preguntas anteriores es clara, al tiempo que también lo es la respuesta deseable y que en muchas de ellas no coincide.
Eso sí, no descarto que me equivoque yo. Y todo esto no sean sino prácticas comunes desde el principio de los tiempos, pero que la tecnología me permite detectarlas de forma evidente y altamente visible.
Tono y estilo
Después de llevar unos meses leyendo, de forma casi diaria, los textos que
N va dejando en su bitácora, este fin de semana me he sentado un rato a buscar por revistas textos y reseñas escritas por él y dedicarme a releer unos cuantos, bastantes, de ellos. Utilizo este verbo, releer, porque ya los habría ido leyendo en su momento, cuando compré la revista en que se encontraba el artículo; sin embargo, tal vez, en dicho momento no había prestado mayor atención a la firma, sino sólo al tema tratado o a la obra comentada, sin haber individualizado al autor frente al resto de los que escribían.
Pero, claro, ahora me acerco a ellos con la cierta proximidad que da la lectura continua del autor en su diario digital; y, en cierta forma, me encuentro a algo conocido, identificable, tanto por los gustos expuestos en las reseñas y textos teóricos, como por alguna frase, el uso de los signos de puntuación, la aparición esporádica de la primera persona.
Sin embargo, no es lo mismo, en la revista y dentro de las normas que dicta las reglas de escritura de un artículo o una crítica, la libertad no es total, el estilo queda, en cierta forma, supeditado al mensaje. En la bitácora el estilo es mucho más suelto, más libre, más (evidentemente) personal. Lo que sólo es vislumbrable en ciertas frases o fragmentos de los textos en las revistas, es común en el
blog.
No quiero decir, por supuesto, que este tono más informal sea mejor que el tono más formal y estructurado de los artículos; pero sí distinto, y, en muchos casos, más disfrutable, más propicio para la lectura matutina con una pequeña sonrisa de complicidad, a la espera de conseguir reunir el ánimo de espíritu para el trabajo diario.
Y tampoco quiero centrarme excesivamente en el caso anterior (de hecho no digo a quien me refiero como
N, aunque supongo que más de uno lo habrá adivinado a estas alturas), es más bien una excusa para volver a divagar sobre las bitácoras. Cada veo más claro el papel de los
blogs, tanto otros como este. Habrá de todo, como en botica, unos más informativos, otros más personales, unos individuales y otros colectivos, unos centrados en un tema y otros guiados por los intereses del autor.
Pero, decía, que cada vez veo esto más claro, aunque tal vez sólo vea más claro el mío, en el que puede que esté encontrado el tono, no se si el correcto (se le podría acusar de cursi, pedante y de abusar de cierta complicación sintáctica innecesaria), pero sí el que más me gusta, en el que más cómodo me encuentro. Algo escrito por uno y, en el fondo, para uno, aunque eso sí, sin olvidar que se hace con la esperanza de que sea leído (y disfrutado) por otros.
Esto implica a veces mensajes más oscuros, pero más personales; ya, por ejemplo, casi no existen reseñas como tales, dejo eso para los críticos, y son más comunes textos sobre sensaciones o relaciones que me traen la mente lo visto, lo leído, en general, lo disfrutado. También implica menos mensajes, cada vez me cuesta más escribir, recurro muy poco a la fácil solución de incluir una noticia y comentarla o reseñar un enlace, aunque no lo descarto cuando me parece suficientemente interesante, y, claro, así uno no tiene cosas que decir todos los días.
Bueno, bonito rollo estoy contando, pero supongo que es parte del
"tono y estilo".
Más distorsiones en la flecha del tiempo

A raíz de la lectura, tal y como comentaba en el mensaje anterior, de
"La flecha del tiempo" de Martin Amis, y queriendo darle una vuelta de tuerca más al tema, buscando otros ejercicios de estilo narrativo-temporales, ahora en viñetas, me releo
"NogegoN", el segundo volumen de
"Las tierras huecas", de los hermanos Luc y François Schuiten.
Donde en la novela hay inversión, en el tebeo hay simetría, conformando un casi perfecto palíndromo. Pero, es más, en un libro la dimensión dominante es el tiempo; en el
comic, además de esta componente, su naturaleza gráfica implica añadir una dimensión espacial, apareciendo un nuevo tipo de simetría: lo que antes era arriba ahora es abajo, lo que era delante ahora es detrás y derecha pasa a ser izquierda.
Y donde en la novela había un flujo continuo (extraño para nosotros, con confusión de causa y efecto, de creación y destrucción, pero continuo), en el tebeo hay búsqueda de ejes de simetría, el punto en el que a partir de él todo está condenado a repetirse, invertido, pero determinado; de nuevo, el tema del libre albedrío y el determinismo.
¿Y la entropía? ¿Dónde queda la
segunda ley de la termodinámica con estos juegos? ¿Se obvia?, ¿o simplemente sigue ahí para decirnos, que todo esto no son sino juegos, artísticos, pero juegos de ingenio al fin y al cabo?
La flecha del tiempo
.(libro del contraportada la leyendo ,incluso ,o resumen algún buscando ,internet por ,difícil es no) lector posible del elección a conocimiento el dejar prefiero pero ,disfrutarla a ayudó me que creo y ,iba que lo de idea bastante tenía ya leí la cuando ,verdad la ,yo ;novela la de mucho destripar no de objeto el con ,conciencia a oscuro sido he ,mensaje del texto al cuanto En
.visual coherencia cierta una mantener para (manualmente ,sí estos y) también invertir de debido he los que ,puntuación de signos los sido han problema mayor el :palabras las de orden el invertir de encarga se que programa pequeño un escrito he me ;mano a hecho he lo no ,no Y .efecto el evidente hace que tiempo al legibilidad cierta guarda que ,intermedia solución la por final al decidiéndome ,frase a frase o palabra a palabra ,letra a letra hacerse de debía atrás hacia lectura la si sobre dudado Estuve
.lectores perder de riesgo único el con ,apetezca le que lo poco un hacer ,límites unos de dentro ,puede uno que ,bitácora una tener de ventajas las son estas pero ,chorrada una incluso ,vez Tal .juego un ser de deja no ,mensaje este de escritura de forma la a cuanto En
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.novela la de claves las de una es ,independiente totalmente persona tercera una como ni protagonista del figura propia la como no ,narrador del elección la ,vista de punto mi desde ;amena y clara forma una de cabo a llevarlo consigue pero ,complicado realmente algo es autor el hace lo como y tal narración la Desarrollar .estilo de ejercicio fantástico un ,(sorprende y vista la a salta que lo ,lector el encuentra se que primero lo es porque sino ,importante más lo sea porque no) lugar primer en ,es Amis Martin de
"tiempo del flecha La"
La ascensión del gran mal, 4

Aunque tal vez me haya gustado algo menos que el
anterior volumen, el cuarto tomo de
"La ascensión del gran mal" es un gran tebeo, como lo es toda la serie (desde mi punto de vista, de lo mejor, si no lo mejor, en viñetas de los últimos años).
El
"gran mal" es ya aceptado por toda la familia, incluida la rendición del propio Jean-Cristophe ante su enfermedad.
Así, la narración se centra más y más en el mundo interior de David B. Un mundo que, realmente, entre lecturas fantásticas e historicas, medicinas alternativas y esoterismos varios, debió de ser muy rico e influyente para el niño/joven que era por aquel entonces el narrador. Un mundo que dejó un poso de imágenes que ahora son vomitadas con maestría sobre el papel (
"...de pronto, todo me resulta evidente: sólo los libros fantásticos pueden transmitir la realidad desfasada en que vivo...").
No hay apenas viñetas cómodas para el autor, sino que en todas ellas realiza un trabajo enorme de síntesis narrativa-visual, logrando una expresividad máxima. No es, evidentemente el único camino, pero David B. nos demuestra que el
comic es un medio de expresión autónomo, con sus propias reglas y que puede llegar (aunque casi nunca se consigue) a altas cotas de calidad.
Edward Weston
Interesado, tras la
lectura de la novela gráfica de Ángel de la Calle, por la figura de Tina Modotti me compro el libro
"Edward Weston" (Terence Pitts, Ed. Taschen), dedicado al fotógrafo norteamericano que fuera amante de la italiana en los años 20.
Weston era poco dado al comentario e interpretación de sus fotografías; su deseo era que hablaran por ellas sólas. Así, simplemente dejaré tres reproducciones (que aunque pertenecientes a series distintas, parecen formar también una serie ellas mismas) y unas anotaciones de sus diarios.
Deseo presentar la belleza pura que un objetivo puede reproducir con toda exactitud, sin interferencia del "efecto artístico".
Disfruto más con las cosas ya compuestas que descubro en la naturaleza que con mis más bellas composiciones. Después de todo, seleccionar es otra forma de componer...
Yo no coloco al artista en un pedestal, como si fuera un pequeño dios. Es tan sólo el intérprete de lo inéfable.
Mi obra va siempre unos pasos por delante de lo que digo sobre ella. Sólo soy un medio para llegar al fin: en ese momento no puedo decir por qué fotografío una cosa de un determinado modo y ni siquiera por qué la fotografío.
Nota 1. Fotografías (de izquierda a derecha):
"Concha", 1.927 /
"Desnudo", 1.936 /
"Pimiento nº 30", 1.930.
Nota 2. Mas fotografías en
The Edward Weston / Cole Weston Website.
La blogosfera
Siguiendo con
anteriores divagaciones sobre las bitácoras, me aprovecho esta vez del trabajo de otros. El número de diciembre de la revista
"Communications of the ACM" dedica gran parte de su contenido a un dossier titulado
"The blogosphere".
Excepto uno de los artículos (
"Semantic Blogging and Decentralized Knowledge Management" de Steve Cayzer, de marcado caracter tecnológico), el resto se centran en el papel social y comunicativo del fenómeno, dando lugar a acertadas reflexiones.
Tal vez, el más interesante de los artículos, al menos desde mi punto de vista, sea
"Democracy and filtering". Su autor, Cass R. Sunstein, nos alerta sobre el peligro derivado de que las bitácoras nos permiten seleccionar en exceso las fuentes de información a las que accedemos, lo que puede derivar en elegir las que coinciden exactamente con nuestras creencias, no oyendo sino aquello que queremos oir, para terminar cayendo en opiniones cada vez más cerradas y extremas.
As a result of the Internet and other technological developments, many people are increasingly engaged in the process of personalization, limiting their exposure to topics and points of view of their own choosing. They filter in, and out, with unprecedented powers of precision. These developments make life much more convenient and in some ways much better; we all seek to reduce our exposure to uninvited noise, and many of us like to read opinions we find congenial.
But from the standpoint of democracy, filtering is a mixed blessing. Above all, I urge that in a heterogeneous society, such a system would require something other than free, or publicly unrestricted, individual choices. On the contrary, it imposes a distinctive requirement: People should be exposed to materials they would not have chosen in advance. Unanticipated encounters, involving topics and points of view we have not sought out and perhaps find irritating, are central to democracy and even to freedom itself.
En
"Structure and evolution of Blogspace" Ravi Kumar, Jasmine Novak, Prabhakar Raghavan y Andrew Tomkins realizan un análisis estadístico de las cerca de millón y medio de bitácoras hospedadas en
livejournal.com, basándose en los perfiles e intereses de los autores y las relaciones, vía enlaces y comentarios de unos a otros. Es imposible resumir en unas pocas líneas este artículo; tal vez lo más interesante sea como de un fenómeno en principio individual, surgen multitud de relaciones sociales, derivando hacia una comunidad:
A view of blogspace emerges in three layers: At the bottom is the individual blogger, who can be defined in terms of age, geography, and interests. These characteristics interact, resulting in clusters of interest groups, often with geographic or demographic correlations. In the middle is a web of friendships between pairs of bloggers. They are frequent and important and are usually explained in terms of shared locations and/or shared interests. Finally, at the top is the evolution of blog communities. They show identifiable bursts of activity that can be tracked over time. The magnitude of burstiness in communities appears to be increasing, suggesting that local community structure and community-level interactions are being reinforced as blogspace grows.
En
"Why we blog?" Bonnie A. Nardi, Diane J. Schiano, MIchelle Gumbrecht y Luke Swartz, tras realizar multitud de entrevistas a autores de bitácoras, han identificado cinco tipos de motivaciones que llevan a la escritura de un
blog: 'documentar la vida' (una forma de mantener informados a otros, principalmente conocidos), actuar de comentarista (comentarios políticos, reseñas y críticas), como catarsis (expresar en
voz alta los sentimientos), como musa (obligar a pensar y escribir) y como herramienta de comunicación comunitaria (punto de encuentro de personas con intereses comunes).
Por último, Rebecca Blood en
"How Blogging Software reshapes the online community" reflexiona acerca de como las necesidades y usos de los usuarios han ido introduciendo novedades en las herramientas de publicación, al tiempo que estas han ido configurando la naturaleza y estructura de las bitácoras (enlaces permanentes, comentarios,
trackback, sindicación, etc...).
Estas innovaciones han ido todas por el camino de facilitar la comunicación e interacción entre autores y lectores, y entre autores y autores; de esta manera, lo que en un principio se podía realizar a mano (codificando directamente en
HTML), incluye ya tantas funcionalidades que hace casi imprescindible el uso de una herramienta.
Meanwhile, software connects Weblogs with Weblogs, and writers with readers, knitting together the community. [...] With the wide adoption and innovation of Weblog software, the age of the generalist has given way to the age of the amateur. Long live the Weblog.