Google, News, derechos de autor y censura
Bastante tiempo hace que no archivaba un mensaje en la categoría
noticias o que no escribía sobre
google, otrora uno de mis temas preferidos. Pero hoy he topado con dos artículos que creo que merecen comentario, ambos relativos al
servicio de noticias de
google:
En
"Google News: Beta Not Make Money " (Adam L. Penenberg,
Wired) se reflexiona acerca de que a pesar del éxito de público del servicio
Google News, este no se trata de rentabilizar y sigue marcado como
"beta" (en fase de pruebas). La tesis del autor es que en el momento en que se decidiera poner publicidad y obtener beneficios,
google se vería inundado por demandas de los distintos medios digitales de los que extrae la información en relación a un uso no lícito de la misma y que, por tanto, violaría sus derechos de autor.
¿Es lícito rastrear y presentar los titulares e imágenes de noticias de sitios externos, incluyendo un enlace a las mismas? Ufff, de nuevo el peliagudo y complejo tema de los derechos de autor...
Otra cuestión que ha causado cierta polémica con relación al servicio
Google News ha sido el lanzamiento de la versión china del mismo. Entre las noticias seleccionadas por el buscador no se encuentran las de medios prohibidos por el gobierno chino: inmediatamente han surgido acusaciones de censura sobre
google.
En el artículo de su
blog corporativo
"China, Google News and source inclusion" la compañía se defiende alegando que no tendría ninguna utilidad colocar noticias (téngase en cuenta que sólo incluyen el titular, un pequeño encabezado y un enlace a la fuente en su sitio
web original) que no pueden ser accedidas al pulsar sobre el enlace, proporcionando un mensaje de error, por el bloqueo de determinados servidores por parte de las autoridades chinas. Además, esto hubiera supuesto riesgo de que ellos mismos hubieran sido bloqueados.
¿Implica esto una censura previa por parte de
google o no deja de ser una forma lógica de actuar, máxime cuando no tendría sentido colocar enlaces a contenidos no accesibles? Y añado yo, ¿qué extraordinario poder han conseguido las corporaciones cuando tenemos que reflexionar seriamente sobre cómo su comportamiento y moralidad influyen de forma tan decisiva sobre la libertad de expresión y la censura? ¿cómo estos valores quedan en mano de instituciones privadas cuyo, en teoría, objetivo lógico y lícito es mirar por su propio bien y el de sus accionistas?
John Singer Sargent

Hace unos días ilustraba el comentario sobre
"La lección del maestro" con un cuadro de Henry James pintado por John Singer Sargent, pintor desconocido hasta ahora para mí.
Me encuentro, casualmente (una de tantas casualidades que estoy volcando en este
blog ultimamente), en uno de los libros que estoy leyendo actualmente (
El impresionismo, Ingo F. Walther, Taschen) con varias reproducciones de sus obras: conclusión después de observar los cuadros con detenimiento, me parece un artista muy interesante.
Nacido en Florencia, de padres americanos, John Singer Sargent recibió su primera formación en su ciudad natal, trasladándose muy pronto a París para estudiar la técnica del retrato. El primer viaje que realizó a los Estados Unidos data de 1876.
En 1879 tuvo dos experiencias fundamentales para su carrera; tuvo un gran éxito en el Salón de París con el retrato de su maestro Carolus-Duran y viajó a España donde conoció de cerca y copió las obras de los grandes maestros, especialmente de Velázquez, que marcaría su estilo a partir de ese momento.
Se convirtió en el más afamado retratista de la alta sociedad europea y americana, viviendo en París, Venecia y Londres. El escándalo que produjo la exposición en París de su obra Madame X, motivó que se trasladase definitivamente a Londres, ciudad en la que vivió hasta su muerte.
El anterior texto biográfico está sacado del
web del
Museo Thyssen-Bornemisza, en la que me sorprende comprobar que disponen de 4 cuadros suyos que me habían pasado desapercibidos en mis visitas al mismo, pese a que seguro he tenido que verlos una o muchas veces, según estén expuestos en la ampliación del museo o no.
Última recomendación, el sitio web
John Singer Sargent Virtual Gallery, con abundantísima información.
Leyendo otros blogs
No se si serán cosas exclusivamente mías o serán extrapolables a otros lectores de bitácoras, pero me resultan curiosas mis costumbres a la hora de seleccionar los
blogs que leo.
Al principio de todo el fenómeno (el principio para mí, quiero decir realmente), estaba mucho más abierto a probar nuevos
weblogs; a día de hoy, en que ya tengo una cantidad más o menos estable de lecturas fijas, el agregar alguna debe significar eliminar otra si no quiere uno verse abrumado por un exceso de mensajes diarios. Así, ya no sigo esa lectura compulsiva de enlaces casi al azar a ver lo que encuentro; además, aunque a primera vista me guste una bitácora, me da pereza echar mano del historial y leer los mensajes anteriores en el tiempo para comprobar si efectivamente es de mi agrado en general, o sólo el mensaje por el que llegué a dicho
web.
De esta forma, uno es consciente de que algunos
blogs a los que es habitual no son muy buenos o ya no lo son tanto (normalmente , porque el autor ya no suele dedicarle el mismo tiempo y cuidado que cuando uno se aficionó a su lectura), pero cuesta dejarlos y
"cambiarlos" por otros. La costumbre y, tal vez, el conocimiento del autor hacen de barrera de salida.
De la misma forma, parece pesar más de lo recomendable colocar entre mis lecturas otros
blogs cuyo autores me han leído o recomendado. ¿Sigue pesando la costumbre (alguna vez se visitó ese sitio, desde donde entraban los visitantes, y no se ha dejado de hacer) o es una forma de mantener una fidelidad mutua?
Y, por último, el
RSS. Si no imprescindible, necesario para una lectura habitual.
Blog sin
RSS es sinónimo de lectura habitual pero no periódica, en la cuerda floja, susceptible en cualquier momento de ser abandonado por decisión propia o por el simple hecho de caer en el olvido (cosa que con la lectura programada y automatizada del lector RSS, tan ajeno a gustos y calidades, no es posible). Y
blog con
RSS pero no agregado en el lector es sinónimo de encontrarse en fase de pruebas, de no haber llegado todavía al grado de complicidad que significa el hacerle un hueco entre los fijos.
La lección del maestro
"La lección del maestro" de Henry James es una de esas novelas cortas que terminan siendo deliciosas desde la primera a la última página.
Plantea la disyuntiva entre arte y vida, la necesidad de vivir experiencias para poder expresarlas o, por el contrario, la necesidad de aislarse en busca de la obra perfecta. La trama: un conocido autor británico, ya en declive, trata de convencer a un joven, pero prometedor, escritor de que no se case y se centre en su carrera literaria. Entre ambos, claro, la joven, atractiva e inteligente señorita que sirve de elemento impulsor de la narración.
Muy recomendable, no tanto por la reflexión (que vista a día de hoy parece un poco fuera de lugar), como por la excelente prosa en la que está escrita y el infinito amor por los libros que expresan los tres protagonistas.
Nota: se puede leer
aquí el original inglés de forma libre, gracias al proyecto Gutenberg.
Ilustración: retrato de Henry James por John Singer Sargent.
Joven en su portada

Navegando por
Amazon UK me he encontrado de forma casual con
"The Ambassadors" de Henry James, editado por
Penguin.
En condiciones normales, mi vista no se habría parado sobre él más que unos segundos, pues no era lo que iba buscando, pero se da la circunstancia de que es el tercer libro que veo cuya portada se encuentra dominada por la reproducción del lienzo
"Jeune homme à sa fenêtre" ("Joven en su ventana") de Gustave Caillebotte (los anteriores volumenes son la edición en
Alfaguara de
"Corazón tan blanco" de Javier Marías, que poseo y es el causante de que tenga memorizada dicha portada, y otro cuyo título no recuerdo, en formato de bolsillo, con el cual tropecé en una librería hace algunos meses).
¿Qué hace que dicho lienzo sea tan
"literario", utilizado de forma recurrente como portada de distintos libros? Supongo que la actitud del personaje central, reflexivo, como en un momento de pausa, en medio de una historia mayor, un respiro entre lo ocurrido y lo por ocurrir, mirando despreocupadamente por la ventana, con la mirada perdida, y a un tiempo centrada en la señorita que se encuentra en la esquina; supongo, decía, que todo esto lo hace adecuado para intentar ejemplificar lo que el autor del libro nos va a presentar.
Un personaje, el del cuadro, que es al mismo tiempo observado, por nosotros, y observador, de la vista de su ventana. Pero que, colocado en la portada de un libro, torna su posición y se encuentra mirando al interior de este, a las páginas que esperan a ser leídas, cuando nos encontramos el volumen en la mesa de novedades de la librería.
Confusiones, relaciones y colaboraciones: Spiegelman, Mouly, Auster y Hustvedt

Leyendo la novela
"Todo cuanto amé" (que comentaré someramente un poco más adelante, no es el objetivo principal de este
post) de Siri Hustvedt, la esposa de Paul Auster, me dí cuenta de la ocurrencia de cierto solapamiento de conceptos en mi mente.
De alguna forma, los conceptos
"matrimonio Paul Auster/Siri Hustvedt" y
"matrimonio Art Spiegelman/François Mouly" se sobreponen en mi mente, creandose cierta confusión entre ambos, aunque cualquiera de estos personajes por separado es fácilmente identificable para mí. Supongo que la imagen que forman cada una de estas parejas, cultas, residentes en Nueva York, más o menos europeizadas, testigos cercanos y narradores de una forma u otra del 11-S forman una idea común en mi red de neuronas.
También en probable que haya influido la conjunción en el tiempo de noticias en los medios acerca de Auster y Spiegelman, que han publicado sus nuevas obras en España con apenas unos días de diferencia, con la lectura del libro de S. Hustvedt, llevando a todos ellos a un punto más o menos consciente de mi mente.
A partir de aquí, esto no habría dejado de ser una simple reflexión peregrina que pasa por mi mente, sin mayor sentido y destinada a ser olvidada pronto, pero al avanzar en la lectura del libro de Siri Hustvedt me encuentro con que uno de los personajes está leyendo
"Raw", la revista de Spiegelman y Mouly; un poco más adelante, el mismo personaje lee
"Maus". Aquí ya me preguntaba yo si mi confusión mental sería algo más, ¿se conocerían, se seguirían unos a otros?
Así, que he tirado de
google y la búsqueda "Spiegelman Auster" ha proporcionado interesantes colaboraciones como respuestas: una bonita portada (ver ilustración) de Spiegelman para el libro de Auster
"Mr. Vertigo", una introducción de Auster para el libro de ilustraciones (recopilación de portadas del
New Yorker)
"Bons Baisers de New York" de Spiegelman, Auster guionizando una historieta dibujada por Loustal en
"Little Lit, vol 2", la revista de Spiegelman y Mouly o el prólogo de Spiegelman a la novela gráfica de Karasik y Mazzucchelli,
"La ciudad de cristal", adaptando la novela homónima de Auster.
Resumiendo, lo que no dejaba de ser una confusión en base a similitudes vitales, se ha visto ¿confirmada? por distintos hechos comprobables (digno esto de uno de los relatos de
"El cuaderno Rojo" de Auster). Termino aquí esta divagación sobre mi ida de olla, tal vez el mensaje más surrealista de lo que llevo de
blog (si has llegado hasta aquí, enhorabuena, ¡tienes aguante!), para decir algo del libro que ha provocado todo este sinsentido.
Me acerqué a
"Todo cuanto amé" después de leer varias reseñas, todas ellas muy positivas, de esta novela. Sin embargo, debo decir que me ha gustado muy poco. Tras una primera mitad, aproximadamente, interesante (que me recordó, en cierta forma, a las novelas de su marido, con el típico proceso de autodestrucción del protagonista; aunque no hacedme demasiado caso, que ya veis que confundo y solapo a la gente), para mí, la narración empezó a caer cuesta abajo metiéndose cada vez más en una historia un poco absurda, buscando el más difícil todavía, que mezcla el arte con las situaciones más truculentas.
Por último, y dando de nuevo un giro brusco al mensaje, he encontrado una frase de Siri Hustvetd extraída de una
entrevista que me ha gustado bastante:
[...] yo no creo en eso de que una imagen vale más que mil palabras. Si el lenguaje orienta la visión y las palabras crean imágenes, entonces el viejo cliché no puede sino caerse a pedazos. Sólo he conocido una persona que insistía en que al recordar a Proust lo que veía eran páginas llenas de palabras. ¿Y sabe qué? Sentí algo de pena por él.
Un caso práctico

Rizando el rizo, y forzando la situación, puedo enlazar este mensaje con el
post de ayer, diciendo que se trata de un caso prático de lo expuesto por el libro de Lawrence Lessing.
Me hago eco del proyecto de la
British Library, que ha creado un fantástico
microsite donde se puede acceder a versiones digitalizadas en alta calidad de las distintas ediciones de las obras de Shakespeare datadas en la época de éste.
Una forma de difundir cultura y conocimiento, posible gracias a que los derechos de autor no se alargan eternamente, sino que llega un momento en que pasan al dominio público.
Derechos de autor, piratería y cultura

Como muchos otros autores de bitácoras en castellano, estos días he procedido a leer
"Cultura Libre" ("Free culture", en su título original en inglés) de
Lawrence Lessing, gracias a la reciente traducción a nuestro idioma (que se puede descargar de forma libre
aquí).
La obra trata sobre los derechos de autor, la piratería, la legislación, y la influencia de todos los anteriores sobre la difusión de cultura e ideas y la posibilidad de innovación. Debería notar que está muy centrado en la situación legal de los EEUU, aunque no supone ningún problema y las circustancias descritas son fácilmente asimilables (con retoques, en función de la propia legislación y costumbres sociales) a cualquier país occidental.
El libro me ha parecido más que interesante, convirtiéndose en un estudio serio y razonado de la situación de los derechos de autor. Además, en general, estoy más o menos de acuerdo con las distintas ideas que expresa el autor; otra cosa sería que se centra en aquellas que le son más útiles para defender sus tesis y deja un poco de lado algunos aspectos que considero importantes, y en los que creo que discrepamos. Así, su idea principal, "la legislación actual y la actuación de grupos empresariales y de presión (compañías musicales, editoriales, productoras cinematográficas) están coartando la libertad de expresión, de difusión cultural y de innovación/creación" es bastante clara. Coincido aquí (al menos tras una reflexión rápida) con sus propuestas sobre la limitación en la extensión del
copyright.
Sin embargo, y es el mayor pero, creo que no se puede obviar un grave problema, que tiene incluso connotaciones morales: una parte importante de la población ve el "pirateo" (así, con todas las letras, en su sentido más negativo, y no la creación de una obra derivada, ni el aprendizaje, ni nada similar, sino el "pirateo" como un hecho casi asimilable al robo) como algo normal y se dedica a ello de forma continuada. Y bajo esta situación es normal el estado de nervios de autores y editores (aunque a veces sus peticiones no sean ni efectivas, intentando poner puertas al campo, ni las que generen mejor imagen y a veces, también, algo amorales). Y no nos engañemos, a día de hoy, sin una industria saneada la creación también se vería dificultada.
Y las ideas que proporciona el autor para la solución el pirateo basado en redes
p2p (del
"top manta" no habla, no se si existirá un equivalente a dicha situación en los EEUU) son poco más que buenos deseos, a los que yo veo hoy en día pocas posibilidades de éxito.
En resumen, es una situación difícil, en que hay que combinar la defensa de la difusión de la cultura e ideas con los derechos de los creadores; al tiempo, hay que evitar el delito pero tampoco es posible criminalizar a millones de personas.
En otro orden de cosas, tal y como indiqué más arriba, he leído el libro en una versión electrónica (disponible bajo licencia
Creative Commons). No me apetecía nada bajármelo en formato
PDF y leerlo delante de la pantalla del ordenador.
Así que, al final, decidí optar por la versión
Palm Reader y leerlo en la pantalla de mi agenda electrónica. A pesar que dispongo de un modelo de gama baja (Palm Zire 21), lo que implica que las prestaciones de la pantalla son limitadas, me ha resultado muy cómodo este acercamiento a la lectura de un libro electrónico. Muy cómodo de transportar y leer en cualquier lugar y momento.
Supongo, que para un ensayo de estas características puede resultar adecuado, pero para una obra literaria se echaría de menos la sensación táctil, visual y el olor del papel.
Azul y Ceniza

Lo que primero que destaca de
"Azul y ceniza" es, evidentemente, su tamaño: 42 centímetros de altura.
A continuación, tras hojearlo, las fantásticas planchas de Pere Joan te saltan a los ojos y esas imágenes oníricas, de formas blandas, te capturan llenando al mismo tiempo tu mente y todos y cada uno de los muchos centímetros cuadrados que se abren ante ti, y tu vista los recorre de arriba a abajo y de derecha a izquierda. El tamaño está justificado dados los resultados gráficos conseguidos.
Por último, lamentablemente, el precio te echa para atrás (al menos en mi caso) y la duda de si toda esa exhuberancia visual será suficiente para la inversión que supone, te hace dejarlo de lado.
Sin embargo, meses después, y tras leer comentarios muy positivos, decidí hacerme con ella. Del aspecto gráfico ya queda clara mi sumisión tras las líneas anteriores. Del aspecto narrativo, decir que el álbum está muy bien llevado, pese a las dificultades planteadas: las distintas etapas del viaje del escritor, protagonista del
cómic, donde le serán narradas historias que pretende utilizar para su propio libro, al tiempo que todo se entremezcla con sus propias ensoñaciones, completamente oníricas y surrealistas (valga la redundancia). Creo que es de destacar lo bien resueltos que están los relatos en tercera persona, y perfectamente ilustrados, de las andanzas vitales de algunas personalidades, que constituyen el esqueleto del álbum.
Pero en el fondo, al menos desde mi punto de vista, no llega a encajar todo a la perfección. Después de la concatenación de historias de ideales y sacrificios, acompañadas por la siempre estimulante y evocadora pluma de Pere Joan, noto algo a faltar, algo que lo haga redondo, que le dé un poco más de consistencia a la obra en su globalidad.
El niño republicano
Descubro hace unos días un blog titulado
"Eduardo Haro Tecglen" y subtitulado
"El niño republicano" (
http://www.eduardoharotecglen.net/). Su objetivo, recopilar las varias decenas de millares de artículos de opinión política y crítica teatral (de momento hay más de 4.000, agregándose como mínimo los que escribe de forma diaria) del periodista madrileño.
Rebuscando en el correo, hace un par de años escribí lo siguiente como respuesta a un amigo que me avisaba de que ese día venía Haro Tecglen a Murcia a dar una conferencia sobre el teatro de Arthur Miller (copio textual, pese al estilo informal del
e-mail y la ironía final):
No te puedes imaginar lo que aprecio a Haro Tecglen (es lo primero que leo de "El Pais" cuando lo compro). Es un sentimiento ambivalente, porque racionalmente no tiene razón en la mayoría de las cosas, pero con el corazón, tiene razón en casi todo. Pero me gusta mucho que quede alguien que diga las cosas que dice él (creo, que con Saramago, el unico rojo verdadero que queda).
Supongo que todo lo anterior sigue siendo cierto, y por eso lo he aprovechado para este mensaje en vez de molestarme en escribir otro texto (aunque, quien sabe, si no tendrá también "racionalmente" razón en esta época de locos que nos está tocando pasar y es el único con la lucidez y valentía suficiente para gritar que el emperador va desnudo).
Nota 1: enlace vía
Sociedad Pajaril La Aurora.
Nota 2: hay gente que califica esta bitácora de "prisera" o "prisada" pero, a veces, es que
lo dejo a huevo.
Nota 3: evidentemente, en relación al fragmento de correo anterior, fuí a ver/oír a Eduardo H., y mereció mucho la pena.
Pósters Polacos de Propaganda Política

(O como conseguir, casi sin querer, una aliteración en el título de un mensaje).
Llego hoy a la página
web Polish Propaganda Posters: 1951 - 57 (vía
Un toque de azufre) cuyo contenido, después de leer el título del mensaje y el nombre de la misma, es más que obvio.
No mucho trabajo cuesta, mediante alguna búsqueda en
google, encontrar otros sitios de temática similar:
Polish Poster Gallery,
Polish Posters Shop,
Propaganda Posters (dedicado a países del bloque comunista: URSS, Polonia, Cuba y Checoslovaquia) y
Wilanów Poster Museum.
Por lo que he podido ver, en los pósters polacos nos encontramos el típico estilo gráfico "comunista" para propaganda y un estilo mucho más innovador y arriesgado para anunciar otro tipo de eventos (películas, óperas, circo, etc...). Merece la pena echarle un vistazo a las versiones polacas de obras de otros países y que conocemos aquí por carteles mucho más estándar.
Centrándome el tema de los pósters propagandísticos (ver también los anteriores mensajes
50 años de propaganda en China y
Carteles de la Guerra, 1936-1939), me resulta curioso o contradictorio la atracción que estos ejercen sobre mí.
Curioso, porque a pesar de estar realizados con ese fín en mente, atraer, tienen dos grandes pegas en su contra: primero, han sido usados con el objeto de transmitir mensajes que, en muchos casos, en unos bandos y otros, en tiempo de guerra, y en unos regímenes y otros, en tiempo de entreguerras, se han demostrados viciados y manipuladores; en segundo lugar, su propia naturaleza limita de por sí sus posibilidades estéticas, ubicándolos en los estrechos márgenes establecidos por los canónes propios del regimen en que se originan.
Casualmente, leía hoy este párrafo en
"Habla memoria", el libro autobiográfico de Nabokov:
[...]monstruosamente antirruso e infrahumano tanto el comportamiento de los mimados escritores que permanecían en la Unión Soviética como la respuesta servil de esos mismos escritores ante cada uno de los matices de cada decreto gubernamental; porque el arte de la postración estaba desarrollándose allí exactamente en la misma proporción en que aumentaba la eficacia de la policía política, primero de Lenin, y de Stalín después, de modo que el escritor ruso que mayor éxito obtenía era aquel cuyo fino oído sabía captar el suave susurro de las insinuaciones oficiales mucho antes de que se convirtiera en un vozarrón.
Libro, que por otro lado, no puedo sino recomendar vivamente.
[Ilustración: póster de
Wiktor Gorka, 1954]
Clásicos y actuales, fondo y novedad

En uno de los primeros mensajes de este
blog,
Comparando patrones (11 de septiembre de 2.003), reflexionaba sobre lo difícil que es en el mundo del
comic el intentar comprar fondo o clásicos, frente al omnipresente movimiento continuo y arrollador de las, en la mayor parte de los casos, efímeras novedades.
Supongo que no habrá cambiado mucho la situación en el año transucrrido desde que escribí ese mensaje, pero personalmente al echar la vista atrás, veo que poco a poco mis compras se han ido alejando de las novedades y se han centrado en obras que ya cuentan con varios decenios sobre sus lomos.
No sé con exactitud qué porcentaje, pero seguro que más de la mitad de mis lecturas en tebeos de estos últimos meses se pueden resumir en las ediciones del
"Alack Sinner" de Muñoz y Sampayo,
"Spirou" de Franquin,
"El lobo solitario y su cachorro" de Koike y Kojima, estas tres cortesía de Planeta, y la edición de Fantagraphics del
"Krazy Kat & Ignatz" de Herriman.
Y en todos los casos anteriores, la sensación de frescura, innovación y calidad se impone, frente al paso del tiempo del que parece ser que no se han extraído las suficientes enseñanzas.
Más grabados japoneses

Recopilo en este
post una lista de tiendas
on-line dedicadas a la venta de grabados japoneses. Aunque, evidentemente, los precios no los hacen excesivamente asequibles (las obras de Hokusai o Hiroshige se situan en varios miles de euros), el interés de estos sitios es perder horas y horas navegando entre las distintas obras que componen su catálogo.
[Ilustración:
"Kikyo Gate" de Kawase Hasui]