Say Hello to Black Jack

Archivado en Comics | Enlace permanente | 15.07.04 / 16:04:35


Pocos mangas leo, posiblemente me baste con los dedos de las manos para contabilizar los de los últimos 3 ó 4 años.
Sin embargo, en los últimos días, ante la insistencia de su propietario, acepté el préstamo y he devorado las más de 1.000 páginas que suman los 5 números que Glenat ha publicado hasta la fecha de Say hello to Black Jack de Syuho Sato.
No pretendo hablar de la calidad del comic, que la tiene dentro de los parámetros en los que debe de ser valorado; el autor juega adecuadamente con los resortes del medio y del género para crear la tensión y espectación suficientes para hacerte leer plancha tras plancha. Evidentemente (o eso espero, por el bien del sistema sanitario japonés) exagera y los personajes son en muchas ocasiones arquetipos más que predecibles, pero esto es necesario pues se trata de enfrentar al lector a situaciones extremas.

De lo que quería hablar, y ha constituido en cierta manera para mí una sorpresa, ha sido de la temática. Dice, en un artículo publicado en el tercer tomo, Marta Zubiría (Médico del Hospital General Gregorio Marañon):
El comic me recordó mis inicios profesionales recién terminada la carrera y con ninguna experiencia; sóla de verdad en un mundo desconocido y nada más lejos de la Universidad, un mundo que ni siquiera puedes intuir cuando estás en ella. Lo sorprendente es que muchas novelas e incluso películas, y no digamos series de televisión, no han logrado transmitirme de forma tan directa y cruda el desamparo con que el sistema sanitario deja al médico [...]
Asímismo, el trabajo en la medicina privada que refleja el comic, en el cual el paciente es un cliente más que otra cosa, donde todo vale y donde en contraposición se nos muestra el drama de un hospital sin recursos humanos, deja entrever una realidad que conozco bien. [...]

Bien es sabido que en Japón hay mangas de todas las temáticas habidas y por haber, y hay suficientes lectores para todos ellos. Pero no esperaba encontrarme con algo que es una crítica tan bestial al sistema sanitario japonés, en particular, y la sociedad, en general (aunque según avanza la serie, se desplaza más hacia el drama, y la crítica pasa a un segundo plano).
Pero aún me ha extrañado más que dado el poco público lector de comics que hay en nuestro país (y además con un perfil joven, en el caso del manga), tenga cabida una serie, a priori al menos para mí, tan minoritaria como esta.
¿Qué ofrece el manga que consigue interesar con productos tan aparentemente tan poco comerciales como este? ¿Cómo puede llegar a su público esta historia, que estoy convencido que a través de otro medio no lo conseguiría?

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