De Japón a China, pasando por Canada

Si ayer, acompañado por Bill Murray y Scarlett Johansson, me perdía por Tokio, esta noche, gracias a una invitación inesperada de última hora, me he vuelto a encontrar en Oriente, esta vez en China, gracias al
Gran Circo Nacional Chino y su espectáculo
ZENsation.
Creo que no iba al circo desde hace unos 20 ó 25 años y, en apenas tres meses, he disfrutado de los espectáculos
Saltimbanco del
Circo del Sol (ver
post de
17 de diciembre de 2.003) y el citado
ZENsation, habiendo salido de ambos con un grado de admiración y sorpresa difícilmente expresable.
Si ya había contado maravillas de la actuación de los canadienses, que en ese momento tal vez me parecía insuperable, en el caso de los chinos sólo puedo decir que, como mínimo, está igual de bien (y, posiblemente, bastante mejor).
El circo del Sol apuesta mucho más por el efecto, la espectacularidad inmediata, con una gran juego de sonido y luces acompañando a los números;
El Gran Circo Nacional Chino, sin renunciar al espectáculo, se centra mucho más en los propios números, que son de una calidad, dificultad y belleza excelsa, y mucho más numerosos.
Uno de los datos curiosos es como hasta en unos espectáculos como estos, se transmite de forma clara la cultura y organización social. Si en
El circo del Sol estaba claramente delimitado el papel de cada uno de los artistas, jerarquizado, entre estrellas y secundarios, en el caso chino todos los artistas tienen la misma importancia, siendo los mismos un número tras otro: la importancia está en el grupo y nadie destaca sobre nadie.
Para terminar unas frases sacadas del
web del espectáculo:
Los numerosos artistas del Gran Circo Nacional Chino, junto con el equipo creativo de esta producción, han trabajado durante años en este programa consiguiendo un buen equilibrio entre acción y poesía. A pesar del innovador carácter de esta producción, sigue siendo el auténtico arte del circo Chino el que pervive.
[...] El título ZENsation está tomado de la filosofía Zen, la fuerza espiritual detrás de las actuaciones, en las que los artistas se superan a sí mismos una y otra vez.
[...] El público queda emocionado por la belleza de este número que llega hasta el mismo corazón. Pero detrás de esta belleza se esconde la fuerza espiritual de la filosofía Zen, que ha llevado a los artistas a una altura inigualable fundiendo fantasía y realidad. Junto a las imágenes poéticas, el Gran Circo Nacional Chino ofrece también la tensión y la emoción del circo tradicional.