El segundo tomo, subtitulado Y aquí comienzan mis problemas, cuenta la estancia de los Spiegelman en los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau. La dureza de lo contado anteriormente se ve superado por la vida en los campos de concentración, donde se deben utilizar todos los trucos posibles para sobrevivir y evitar terminar en las cámaras de gas.
En este tomo, la línea temporal del presente gana protagonismo: las difíciles relaciones entre Art y Vladek, la inseguridad del primero sobra la ética de obtener fama basándose en las desgracias vividas por su padre, o las reflexiones entre el autor y su mujer son parte importante de la narración. De esta forma, no es una simple reiteración del primer volumen, sino que éste mantiene (o tal vez supere) el nivel del primero.
Evidentemente, al final los nazis pierden la guerra y Vladek y Anja se reencuentran. Sin embargo, lo vivido marca para siempre: Anja se suicida en 1968 y a Vladek le queda un caracter uraño y difícil de tratar.